No tengo que forzar a la poeta, que no soy yo sino que es otra, ya sé, me lo dijeron un par de miles de veces mientras caminaba por tus libros, sorbía de tus dedos y galopaba tus sueños, mientras masajeaba tus ideas, rimaba con tus ojos y escondía tus pies. Me lo dijeron, y se sabe que cuando te lo dicen tenes hacerlo. Así me enseñaron. Y siempre lo cumplí al pie de la letra, créeme, pero hoy quiero. Quiero forzar a la poeta.
Quiero exprimirle con una juguera gigante - porque la poeta es, de hecho, gigante - todos esos adjetivos que vomitó una vez y nunca más, esas curvas de eses y rectas de tes, y robarle cinco eufemismos, extirparle ocho metáforas y cincuenta verdades.
Ahí viene.
Silencio.
No pude.
Por la ranurita de tu ventana, mi ojo observándote. Por la ranurita de tu ventana, un mundo aparte. Vómito literario y nada más.
15/12/10
Con un arco iris en el ojo izquierdo y una manopla gigante
salgo a caminar por la plaza zigzagueando entre cadáveres no tan exquisitos y árboles de corazón.
Plácida Dominga corta los picos de los loros que cantan Divididos
mientras que tu mamá bebe del elixir sagrado de un charco que piso una vez un Dios.
Mis binoculares me dejan ver que la Luna no está tan lejos como pensaba
y que la bombacha de Plácida es fucsia con ositos
y que vos estás ahí y yo un poco también.
salgo a caminar por la plaza zigzagueando entre cadáveres no tan exquisitos y árboles de corazón.
Plácida Dominga corta los picos de los loros que cantan Divididos
mientras que tu mamá bebe del elixir sagrado de un charco que piso una vez un Dios.
Mis binoculares me dejan ver que la Luna no está tan lejos como pensaba
y que la bombacha de Plácida es fucsia con ositos
y que vos estás ahí y yo un poco también.
29/11/10
Y estuve enamorada del amor, si.
Estuve enamorada de las noches noctámbulas, de las caricias eternas, de los besos etéreos.
Estuve enamorada y no me importaron ni el tiempo ni el sueño ni el mundo.
El mundo era otro y no se llamaba mundo.
Estuve enamorada de esa complicidad única, de esa conexión inevitable, de esos ojos imposibles.
No era tangible ni medible
no tenía una superficie exacta pero tenía una exactitud que daba miedo, terror.
Y estuve enamorada del amor, si
y es tan finito como infinito que hay que vivirlo
hasta el último segundo
hasta la última lágrima
hasta el último suspiro
y cuando el gemido termine
y cuando el último aullido de placer sucumba
sucumbe el amor.
Estuve enamorada de las noches noctámbulas, de las caricias eternas, de los besos etéreos.
Estuve enamorada y no me importaron ni el tiempo ni el sueño ni el mundo.
El mundo era otro y no se llamaba mundo.
Estuve enamorada de esa complicidad única, de esa conexión inevitable, de esos ojos imposibles.
No era tangible ni medible
no tenía una superficie exacta pero tenía una exactitud que daba miedo, terror.
Y estuve enamorada del amor, si
y es tan finito como infinito que hay que vivirlo
hasta el último segundo
hasta la última lágrima
hasta el último suspiro
y cuando el gemido termine
y cuando el último aullido de placer sucumba
sucumbe el amor.
15/11/10
La noche estuvo bien, como un respiro de medianoche y una sapada del alma. Risas miles hubo y un par de lunas. También un par de esos y de aquellos. Más bien una nebulosa de ideas, de almas y choques extrasensoriales. Principalmente esos últimos que un par perciben pero no difunden, por las dudas, para no romper vasos ni en llanto. Para no romper en llanto.
Y la noche estuvo bien eh, con altibajos, cabizbajos, corcheas y semifusas, musas, surcos de paz y agujeros de insistencia burda, puta, asquerosa. Y los ojos volaban un poco, siguiendo una órbita que muy pocos entendían, pero sabían que estaba pasando y lo disfrutaban casi orgasmicamente. Y hubo un par de orgasmos, así medio quedados en grititos ahogados que uno solo escuchó y prefirió olvidar, prefirió empujarlo por el aire y que rebote en una pared y estalle, porque los orgasmos que vienen en par son como burbujas para los que las ven, y aveces violetas.
Y estuvo bien hasta que deje de entender de dónde salía esa luz que iluminaba mal y de dónde salían los gritos que sonaban en mis oídos y nadie más escuchaba. Empezaron las esquivadas y las evasivas, los globos se iban desinflando y el sonido del descorche era reemplazado por el sonido de una canilla eterna y un par de platos rotos, las risas desaparecían con los pájaros, los roces de las pieles eran ásperos y el vaso estaba vacío y nadie lo llenaba. Nadie.
Así con el vaso vacío y los ojos para adentro emprendí un viaje sin retorno a la inexorable duda del color. Porque el color es duda hoy por hoy y ya no sé si lo que siento es un vaso vacío o una necesidad casi agotadora de que me coloreen toda con crayones, toda con marcadores, toda con pinturas y me regalen una noche de puro arte y poder siquiera llegar a pensar que mi vaso está vacío y que mis ojos están para adentro y que las ondas de las ondas que me llegan por el aire cada vez son menos interesantes.
Y la noche estuvo bien eh, con altibajos, cabizbajos, corcheas y semifusas, musas, surcos de paz y agujeros de insistencia burda, puta, asquerosa. Y los ojos volaban un poco, siguiendo una órbita que muy pocos entendían, pero sabían que estaba pasando y lo disfrutaban casi orgasmicamente. Y hubo un par de orgasmos, así medio quedados en grititos ahogados que uno solo escuchó y prefirió olvidar, prefirió empujarlo por el aire y que rebote en una pared y estalle, porque los orgasmos que vienen en par son como burbujas para los que las ven, y aveces violetas.
Y estuvo bien hasta que deje de entender de dónde salía esa luz que iluminaba mal y de dónde salían los gritos que sonaban en mis oídos y nadie más escuchaba. Empezaron las esquivadas y las evasivas, los globos se iban desinflando y el sonido del descorche era reemplazado por el sonido de una canilla eterna y un par de platos rotos, las risas desaparecían con los pájaros, los roces de las pieles eran ásperos y el vaso estaba vacío y nadie lo llenaba. Nadie.
Así con el vaso vacío y los ojos para adentro emprendí un viaje sin retorno a la inexorable duda del color. Porque el color es duda hoy por hoy y ya no sé si lo que siento es un vaso vacío o una necesidad casi agotadora de que me coloreen toda con crayones, toda con marcadores, toda con pinturas y me regalen una noche de puro arte y poder siquiera llegar a pensar que mi vaso está vacío y que mis ojos están para adentro y que las ondas de las ondas que me llegan por el aire cada vez son menos interesantes.
Y no me engañas vida con esas zampadas que te haces de voracidad adolescente
esas hormonas que vuelan por el aire y se hacen ver
porque les gusta ver los ojos desorbitados
las manos temblando
las piernas rozando
y todo erectándose por las dudas
y todo erectándose para ver qué onda.
A mi no me engañas
y las hormonas me chupan hasta el último roce de pieles
hasta el último cigarrillo y a la cama.
esas hormonas que vuelan por el aire y se hacen ver
porque les gusta ver los ojos desorbitados
las manos temblando
las piernas rozando
y todo erectándose por las dudas
y todo erectándose para ver qué onda.
A mi no me engañas
y las hormonas me chupan hasta el último roce de pieles
hasta el último cigarrillo y a la cama.
1/11/10
En una tibia playa situada en el centro de tu ojo izquierdo hay un pájaro negro.
Silva las noches negras y desaparece en los vientos del alba volando a otros horizontes, otros cuerpos, otras piernas, otros ojos. Desaparece su contorno pero su aleteo perdura en tus pestañas y en tus lágrimas.
Silva las noches negras y desaparece en los vientos del alba volando a otros horizontes, otros cuerpos, otras piernas, otros ojos. Desaparece su contorno pero su aleteo perdura en tus pestañas y en tus lágrimas.
Como daga de bronce, siento que a veces regresa y clava sus garras y pico en la herida mas abierta de mi ser. La única firme tierra, es la isla que encontré en tu regazo.
En la isla hay nubes, flores y montañas como hologramas que desdibujan el paisaje real y tangible de mi piel contra la tuya, de mi piel contra tus piernas, de mi piel. Arbolean las hojas y hablan así con un nuevo atardecer. Cuando tus ojos se cierren, caerá la noche y solo veré las lineas de tu figura con la ceguera de mis recuerdos.
Amor 77
Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.
Claramente y sin darme cuenta, estoy plagiando a Cortazar. Perdón, pero, me haces sentir tan yo. Sí, le estoy hablando a tu espíritu que anda por mis libros, mis manos y alma.
Claramente y sin darme cuenta, estoy plagiando a Cortazar. Perdón, pero, me haces sentir tan yo. Sí, le estoy hablando a tu espíritu que anda por mis libros, mis manos y alma.
Un día mas, un mes mas y Primavera
mi piel transpira manchas de colores
manchas de algo que fue
y se rompió
como un vidrio de mosaicos eternos
o una plancha de caramelo medio amargo
o la rama de aquel árbol que tratamos de trepar
y no alcanzamos
el tiempo corría
nos apuraba
y nos bajamos
y cada uno camino para su lado, sin mirarse.
Un día mas
y música mala
porque, la buena te hace pensar
y acá pensar es lo de menos
hay que ducharse, vestirse
agarrar el pedazo de delineador barato que te queda
pasártelo por los ojos rápido tratando de no lastimarte
pero lastimándote
y salir al vacío de un día normal.
mi piel transpira manchas de colores
manchas de algo que fue
y se rompió
como un vidrio de mosaicos eternos
o una plancha de caramelo medio amargo
o la rama de aquel árbol que tratamos de trepar
y no alcanzamos
el tiempo corría
nos apuraba
y nos bajamos
y cada uno camino para su lado, sin mirarse.
Un día mas
y música mala
porque, la buena te hace pensar
y acá pensar es lo de menos
hay que ducharse, vestirse
agarrar el pedazo de delineador barato que te queda
pasártelo por los ojos rápido tratando de no lastimarte
pero lastimándote
y salir al vacío de un día normal.
31/10/10
29/10/10
Hablen, tiene tres minutos
De vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte entre mis dedos un momento,
y bebí una botellas de Beaujolais, para bajar al pozo
donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara cuelgo mi piel
y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.
Excusarás este balance histérico, entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío, llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna la humedad alisa sus patitas de esponja.
Máxime sabiendo
que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina,
como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura.
Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizá juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.
J.C
De vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte entre mis dedos un momento,
y bebí una botellas de Beaujolais, para bajar al pozo
donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara cuelgo mi piel
y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.
Excusarás este balance histérico, entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío, llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna la humedad alisa sus patitas de esponja.
Máxime sabiendo
que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina,
como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura.
Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizá juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.
J.C
28/10/10
Hoy me encontré dos pares de ojos
mirándose en el medio de mi jardín.
No supe que hacer
incertidumbre
¿los interrumpo?
Nunca detuve la mirada entre dos pares de ojos,
muy bien no sabía como hacerlo.
Les tiré un chorro de soda
les canté un par de boleros
corrí alrededor como corriendo de mi misma.
Y ahí fue cuando me di cuenta
que mi vida me pasaba por encima.
27/10/10
26/10/10
Una sombra al final de un pasillo oscuro merodea en mis sueños
no me da miedo.
El eco del eco de un grito intranquilo que vuela sobre un viento de tormenta
no me da miedo.
El cuco
no me da miedo.
La represión
no me da miedo.
La censura
no me da miedo.
La oscuridad me saca sonrisas
no me da miedo.
Pero tus ojos con los míos
tu aliento tan cerca
tus manos vivas . . .
14/10/10
2/7/10
1/7/10
Libertinaje sociopático
sobras de un viento que quedó en el olvido
y cuchillazos de pasión gastada.
Corridas sobre el asfalto
y arañazos sobrehumanos sobre la piel de aquel ser
aquel ser que
no es más lo que solía ser.
Pasado turbulento de una rosa sin espinas
de un globo sobre barro
y de una lágrima sin hombro.
sobras de un viento que quedó en el olvido
y cuchillazos de pasión gastada.
Corridas sobre el asfalto
y arañazos sobrehumanos sobre la piel de aquel ser
aquel ser que
no es más lo que solía ser.
Pasado turbulento de una rosa sin espinas
de un globo sobre barro
y de una lágrima sin hombro.
28/6/10
Palpitando la llegada de algo nuevo
ovaciones a lo lejos
aclaman y binvienen al bienaventurado bienestar de Viena
que con un queso cheddar en una mano y medio chorizo en la boca
predica la palabra del Señor
lo alaban con carrozas de margaritas marchitas
y escarbadientes bañados en oro
pues es el, y nadie mas que el
el que sabe la verdad absoluta.
Pasa por delante mio con aires de bienaventurado Vienense
me mira
me escupe los pies, porque ese es su saludo
y yo lo miro, lo observo, lo fagocito con mis ojos.
Me acerco con mis dedos a sus dientes
le arranco uno, no le duele.
Lo entierro bajo mis pies y el se echa a andar, una vez mas
arrojando su verdad.
ovaciones a lo lejos
aclaman y binvienen al bienaventurado bienestar de Viena
que con un queso cheddar en una mano y medio chorizo en la boca
predica la palabra del Señor
lo alaban con carrozas de margaritas marchitas
y escarbadientes bañados en oro
pues es el, y nadie mas que el
el que sabe la verdad absoluta.
Pasa por delante mio con aires de bienaventurado Vienense
me mira
me escupe los pies, porque ese es su saludo
y yo lo miro, lo observo, lo fagocito con mis ojos.
Me acerco con mis dedos a sus dientes
le arranco uno, no le duele.
Lo entierro bajo mis pies y el se echa a andar, una vez mas
arrojando su verdad.
Y con las manos manchadas de sangre y con el rimmel gastado y sucio esparciendose por mi piel me pregunto en qué momento deje de ser quien era para convertirme en una fantasmagórica imágen de lo que alguna vez fui en el reflejo de un espejo roto.
Quiero un buena noche eterna de las que ya no tantas hay y fundirme en lo que aspiro ser y no soy. Quiero volar por encima de la realidad superflua de unos tantos y ser más que hoy, más que ayer, más que mañana, más que ustedes.
Tengo dieciocho maneras diferentes de definir ésto pero ninguna sirve, ninguna es lo que quiero que sea.
Pasa el tiempo y pasa algo que no estoy viendo, no me apura. Sentada y poeta me acurruco en mis minutos diferentes a los de ese reloj que me mira en la pared, silencioso, amenazador. ocre y despojado.
Adios que suena el teléfono, y esta muchacha tiene que atender.
Quiero un buena noche eterna de las que ya no tantas hay y fundirme en lo que aspiro ser y no soy. Quiero volar por encima de la realidad superflua de unos tantos y ser más que hoy, más que ayer, más que mañana, más que ustedes.
Tengo dieciocho maneras diferentes de definir ésto pero ninguna sirve, ninguna es lo que quiero que sea.
Pasa el tiempo y pasa algo que no estoy viendo, no me apura. Sentada y poeta me acurruco en mis minutos diferentes a los de ese reloj que me mira en la pared, silencioso, amenazador. ocre y despojado.
Adios que suena el teléfono, y esta muchacha tiene que atender.
Los tapa uno por uno
para que el frío invernal no atraviese sus poros aniñados
que los despierte el susurro del viento
y tengan que ver que ella no está.
Beso, beso . . . buenas noches.
Horarios extraños manejas, le dice su madre.
Siempre lo mismo, no oye más que sus propios pensamientos
y hasta luego.
La noche es hostil con sus piernas
con sus manos
con sus labios.
La vida es hostil de por sí.
Unas luces que encandilan
y la voz del Diablo.
Buenas noches, éste es mi Infierno.
Cenan un guiso frío, el y ella, ella y el.
No se miran, no se sienten, no se tocan.
El mismo ritual a las 20:30 cuando el llega de quien sabe donde
y ella empieza a respirar.
No se miran, no se sienten, no se tocan.
Cobardes en conformismo y poderosos en el abismo
ellos cenan porque es una de las pocas cosas que saben hacer.
Ella sabe tejer en punto Santa Clara
El sabe leer el diario como se debe
Juntos saben mantener el silencio de una cena rutinaria
y una vida agria
Juntos saben morir con el tiempo de una vida que no vale
no vale nada.
No se miran, no se sienten, no se tocan.
El mismo ritual a las 20:30 cuando el llega de quien sabe donde
y ella empieza a respirar.
No se miran, no se sienten, no se tocan.
Cobardes en conformismo y poderosos en el abismo
ellos cenan porque es una de las pocas cosas que saben hacer.
Ella sabe tejer en punto Santa Clara
El sabe leer el diario como se debe
Juntos saben mantener el silencio de una cena rutinaria
y una vida agria
Juntos saben morir con el tiempo de una vida que no vale
no vale nada.
Canción de Juan - B.V
De milagro no te vas
estaba bien armada
igual casi te vas . . .
Una brisa que tumba
abrió una insospechada
forma de mirar.
Nada que puedas ver
detrás de personajes
que te sirven de tapón . . .
Y el terror casi te mata
es que hoy se a revelado una premonición.
En un punto azul viajaba solo para siempre.
Y quedó fotografiada
nadie te la sacaba pegada a tu misión.
Como bajar de un grito
que te va a estrellar
de cara a la verdad.
De todo se hablaba para atraerte
y el alma se te iba yendo para siempre . . . . . . . .
Y tal vez fue el bautismo de tu especie.
Baila baila una danza rara.
No hay ojos que soporten tanta claridad.
27/6/10
En ese tibio cuarto primaveral
entre sabanas de algodón barato
la brisa choca nuestras pieles eternas
se funden
juegan
repiquetean voces
de un olvido no tan lejano
de un amor que no fue en vano
y de un verano en un universo en una flor.
El cielo es el mismo -
y lo observamos en silencio
sin saber
que estamos compartiendo
otro momento eterno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
