Esperando sobre la silla de tres patas
algún sopetón
así como venga
de la vida.
Esperando sobre la silla de tres patas
algún sopetón
de color
entre tu beige barato de chico bien.
Por la ranurita de tu ventana, mi ojo observándote. Por la ranurita de tu ventana, un mundo aparte. Vómito literario y nada más.
20/7/11
7/7/11
6/7/11
Achanchando el corazón y el alma
-sin querer queriendo-
más sin que iendo.
Achanchando las mariposas de mi panza
y el brillo de tus ojos
por la comodidad que brinda el vacío
del vacío mismo.
Achanchando tus silbidos abajo del agua
y achanchando el agua misma
para generar vapor de lo que alguna vez
podría haber sido
yo.
22/1/11
Te quiero porque te quiero y me quedo en la simpleza de no justificar
con palabrerío inútil
el simple hecho de que te quiero porque te quiero.
Te pienso, y cuando te pienso te quiero
y cuando te pienso mientras te quiero también te siento
y cuando te siento
te lloro
porque te siento consumido por la idea,
-y de hecho es una simple idea-
la de la soledad, la tuya, no la mía.
Y cuando te consuma la idea,
solo cuando sientas que no hay nada abajo ni arriba
ni en una esquina chiquita de tu mundo,
ni un recuerdo de un beso en la comisura de tu alma
ahí, y siempre ahí, no sólo ahí, pero siempre ahí
cerra los ojos fuerte
innecesariamente fuerte
y entre las nebulosas de colores de tu iris
mirame a mi.
Para Oddy, que ya no existe
con palabrerío inútil
el simple hecho de que te quiero porque te quiero.
Te pienso, y cuando te pienso te quiero
y cuando te pienso mientras te quiero también te siento
y cuando te siento
te lloro
porque te siento consumido por la idea,
-y de hecho es una simple idea-
la de la soledad, la tuya, no la mía.
Y cuando te consuma la idea,
solo cuando sientas que no hay nada abajo ni arriba
ni en una esquina chiquita de tu mundo,
ni un recuerdo de un beso en la comisura de tu alma
ahí, y siempre ahí, no sólo ahí, pero siempre ahí
cerra los ojos fuerte
innecesariamente fuerte
y entre las nebulosas de colores de tu iris
mirame a mi.
Para Oddy, que ya no existe
17/1/11
Aires de ciudad
La ciudad nos dio la aprobación
el asfalto nos sedujo a descubrir la piel intacta que yace sobre tu hombro izquierdo
y se desliza
-sin ninguna justificación más que la de ser piel intacta-
hacia la comisura derecha de tu boca redonda.
Mis dedos juegan al son de la sirena de esa ambulancia que va pasando
llevando quién sabe a quién, quién sabe a dónde, quién sabe si viviendo o muriendo
y recorren tus labios húmedos por la humedad que sólo la ciudad tiene
esa humedad pegajosa, invasiva, insoportable
que ahora posa en tus labios tibios, entre tibios y helados, pero más tibios.
Caminamos sabiendo con un poco de altanería que somos invitados vip de ésta ciudad
que nos envuelve en luces y en sombras.
Todo parece ir a la velocidad de la luz, todo menos nosotros
porque la ciudad nos invito a recorrerla en cámara lenta, en cámara muy lenta
entonces esa mujer con el bebe en brazos ya no es una mujer con un bebe en brazos
es un borrón de lo que alguna vez fue, o es
es una mancha color gris, con un poquito de negro y algo naranja.
Y el colectivo lleno de gente es una estrella fugaz que va en horizontal
es una estrella fugaz de gente
una flecha sobre el asfalto que se mantiene quieto
porque los que nos movemos somos nosotros
y no el asfalto.
Caminamos entre estrellas fugaces y manchones de gente
y nuestras manos sucumben al beso indecente de agarrarse
de moverse a la par
de ser una sola mano de diez dedos que no tiene ningún sentido como mano
ningún tipo de uso práctico
ningún tipo de comodidad para ser mano
pero en ese instante, en ese momento justo
en el cual ese avión pasa como un meteorito gigante por nuestras cabezas
y el perro ladra una canción que nos suena pero no conocemos
y el manchon redondo de la esquina baldea las baldosas con un balde
nosotros convertimos nuestra mano en una
sin importar la comodidad
y todo vuelve a la normalidad.
Otro poema para Cris . . .
A veces creo que podríamos
conciliar los contrarios
hallar la centritud inmóvil de la rueda
salir de lo binario
ser el vertiginoso espejo que concentra
en un vértice último
esta ceremoniosa danza que dedico
a tu presente ausencia.
Recuerdo a Saint Exúpery: "El amor
no es mirar lo que se ama
sino mirar los dos en una misma dirección-"
Pero él no sospechó que tantas veces
los dos miramos fascinados a una misma mujer
y que la espléndida, feliz definición
se viene al suelo como un gris pelele.
Julio Cortázar
conciliar los contrarios
hallar la centritud inmóvil de la rueda
salir de lo binario
ser el vertiginoso espejo que concentra
en un vértice último
esta ceremoniosa danza que dedico
a tu presente ausencia.
Recuerdo a Saint Exúpery: "El amor
no es mirar lo que se ama
sino mirar los dos en una misma dirección-"
Pero él no sospechó que tantas veces
los dos miramos fascinados a una misma mujer
y que la espléndida, feliz definición
se viene al suelo como un gris pelele.
Julio Cortázar
Un poema para Cris . . .
Creo que no te quiero,
que solamente quiero la imposibilidad
tan obvia de quererte
como la mano izquierda
enamorada de ese guante
que vive en la derecha.
Julio Cortàzar
que solamente quiero la imposibilidad
tan obvia de quererte
como la mano izquierda
enamorada de ese guante
que vive en la derecha.
Julio Cortàzar
16/1/11
15/12/10
No tengo que forzar a la poeta, que no soy yo sino que es otra, ya sé, me lo dijeron un par de miles de veces mientras caminaba por tus libros, sorbía de tus dedos y galopaba tus sueños, mientras masajeaba tus ideas, rimaba con tus ojos y escondía tus pies. Me lo dijeron, y se sabe que cuando te lo dicen tenes hacerlo. Así me enseñaron. Y siempre lo cumplí al pie de la letra, créeme, pero hoy quiero. Quiero forzar a la poeta.
Quiero exprimirle con una juguera gigante - porque la poeta es, de hecho, gigante - todos esos adjetivos que vomitó una vez y nunca más, esas curvas de eses y rectas de tes, y robarle cinco eufemismos, extirparle ocho metáforas y cincuenta verdades.
Ahí viene.
Silencio.
No pude.
Quiero exprimirle con una juguera gigante - porque la poeta es, de hecho, gigante - todos esos adjetivos que vomitó una vez y nunca más, esas curvas de eses y rectas de tes, y robarle cinco eufemismos, extirparle ocho metáforas y cincuenta verdades.
Ahí viene.
Silencio.
No pude.
Con un arco iris en el ojo izquierdo y una manopla gigante
salgo a caminar por la plaza zigzagueando entre cadáveres no tan exquisitos y árboles de corazón.
Plácida Dominga corta los picos de los loros que cantan Divididos
mientras que tu mamá bebe del elixir sagrado de un charco que piso una vez un Dios.
Mis binoculares me dejan ver que la Luna no está tan lejos como pensaba
y que la bombacha de Plácida es fucsia con ositos
y que vos estás ahí y yo un poco también.
salgo a caminar por la plaza zigzagueando entre cadáveres no tan exquisitos y árboles de corazón.
Plácida Dominga corta los picos de los loros que cantan Divididos
mientras que tu mamá bebe del elixir sagrado de un charco que piso una vez un Dios.
Mis binoculares me dejan ver que la Luna no está tan lejos como pensaba
y que la bombacha de Plácida es fucsia con ositos
y que vos estás ahí y yo un poco también.
29/11/10
Y estuve enamorada del amor, si.
Estuve enamorada de las noches noctámbulas, de las caricias eternas, de los besos etéreos.
Estuve enamorada y no me importaron ni el tiempo ni el sueño ni el mundo.
El mundo era otro y no se llamaba mundo.
Estuve enamorada de esa complicidad única, de esa conexión inevitable, de esos ojos imposibles.
No era tangible ni medible
no tenía una superficie exacta pero tenía una exactitud que daba miedo, terror.
Y estuve enamorada del amor, si
y es tan finito como infinito que hay que vivirlo
hasta el último segundo
hasta la última lágrima
hasta el último suspiro
y cuando el gemido termine
y cuando el último aullido de placer sucumba
sucumbe el amor.
Estuve enamorada de las noches noctámbulas, de las caricias eternas, de los besos etéreos.
Estuve enamorada y no me importaron ni el tiempo ni el sueño ni el mundo.
El mundo era otro y no se llamaba mundo.
Estuve enamorada de esa complicidad única, de esa conexión inevitable, de esos ojos imposibles.
No era tangible ni medible
no tenía una superficie exacta pero tenía una exactitud que daba miedo, terror.
Y estuve enamorada del amor, si
y es tan finito como infinito que hay que vivirlo
hasta el último segundo
hasta la última lágrima
hasta el último suspiro
y cuando el gemido termine
y cuando el último aullido de placer sucumba
sucumbe el amor.
15/11/10
La noche estuvo bien, como un respiro de medianoche y una sapada del alma. Risas miles hubo y un par de lunas. También un par de esos y de aquellos. Más bien una nebulosa de ideas, de almas y choques extrasensoriales. Principalmente esos últimos que un par perciben pero no difunden, por las dudas, para no romper vasos ni en llanto. Para no romper en llanto.
Y la noche estuvo bien eh, con altibajos, cabizbajos, corcheas y semifusas, musas, surcos de paz y agujeros de insistencia burda, puta, asquerosa. Y los ojos volaban un poco, siguiendo una órbita que muy pocos entendían, pero sabían que estaba pasando y lo disfrutaban casi orgasmicamente. Y hubo un par de orgasmos, así medio quedados en grititos ahogados que uno solo escuchó y prefirió olvidar, prefirió empujarlo por el aire y que rebote en una pared y estalle, porque los orgasmos que vienen en par son como burbujas para los que las ven, y aveces violetas.
Y estuvo bien hasta que deje de entender de dónde salía esa luz que iluminaba mal y de dónde salían los gritos que sonaban en mis oídos y nadie más escuchaba. Empezaron las esquivadas y las evasivas, los globos se iban desinflando y el sonido del descorche era reemplazado por el sonido de una canilla eterna y un par de platos rotos, las risas desaparecían con los pájaros, los roces de las pieles eran ásperos y el vaso estaba vacío y nadie lo llenaba. Nadie.
Así con el vaso vacío y los ojos para adentro emprendí un viaje sin retorno a la inexorable duda del color. Porque el color es duda hoy por hoy y ya no sé si lo que siento es un vaso vacío o una necesidad casi agotadora de que me coloreen toda con crayones, toda con marcadores, toda con pinturas y me regalen una noche de puro arte y poder siquiera llegar a pensar que mi vaso está vacío y que mis ojos están para adentro y que las ondas de las ondas que me llegan por el aire cada vez son menos interesantes.
Y la noche estuvo bien eh, con altibajos, cabizbajos, corcheas y semifusas, musas, surcos de paz y agujeros de insistencia burda, puta, asquerosa. Y los ojos volaban un poco, siguiendo una órbita que muy pocos entendían, pero sabían que estaba pasando y lo disfrutaban casi orgasmicamente. Y hubo un par de orgasmos, así medio quedados en grititos ahogados que uno solo escuchó y prefirió olvidar, prefirió empujarlo por el aire y que rebote en una pared y estalle, porque los orgasmos que vienen en par son como burbujas para los que las ven, y aveces violetas.
Y estuvo bien hasta que deje de entender de dónde salía esa luz que iluminaba mal y de dónde salían los gritos que sonaban en mis oídos y nadie más escuchaba. Empezaron las esquivadas y las evasivas, los globos se iban desinflando y el sonido del descorche era reemplazado por el sonido de una canilla eterna y un par de platos rotos, las risas desaparecían con los pájaros, los roces de las pieles eran ásperos y el vaso estaba vacío y nadie lo llenaba. Nadie.
Así con el vaso vacío y los ojos para adentro emprendí un viaje sin retorno a la inexorable duda del color. Porque el color es duda hoy por hoy y ya no sé si lo que siento es un vaso vacío o una necesidad casi agotadora de que me coloreen toda con crayones, toda con marcadores, toda con pinturas y me regalen una noche de puro arte y poder siquiera llegar a pensar que mi vaso está vacío y que mis ojos están para adentro y que las ondas de las ondas que me llegan por el aire cada vez son menos interesantes.
Y no me engañas vida con esas zampadas que te haces de voracidad adolescente
esas hormonas que vuelan por el aire y se hacen ver
porque les gusta ver los ojos desorbitados
las manos temblando
las piernas rozando
y todo erectándose por las dudas
y todo erectándose para ver qué onda.
A mi no me engañas
y las hormonas me chupan hasta el último roce de pieles
hasta el último cigarrillo y a la cama.
esas hormonas que vuelan por el aire y se hacen ver
porque les gusta ver los ojos desorbitados
las manos temblando
las piernas rozando
y todo erectándose por las dudas
y todo erectándose para ver qué onda.
A mi no me engañas
y las hormonas me chupan hasta el último roce de pieles
hasta el último cigarrillo y a la cama.
1/11/10
En una tibia playa situada en el centro de tu ojo izquierdo hay un pájaro negro.
Silva las noches negras y desaparece en los vientos del alba volando a otros horizontes, otros cuerpos, otras piernas, otros ojos. Desaparece su contorno pero su aleteo perdura en tus pestañas y en tus lágrimas.
Silva las noches negras y desaparece en los vientos del alba volando a otros horizontes, otros cuerpos, otras piernas, otros ojos. Desaparece su contorno pero su aleteo perdura en tus pestañas y en tus lágrimas.
Como daga de bronce, siento que a veces regresa y clava sus garras y pico en la herida mas abierta de mi ser. La única firme tierra, es la isla que encontré en tu regazo.
En la isla hay nubes, flores y montañas como hologramas que desdibujan el paisaje real y tangible de mi piel contra la tuya, de mi piel contra tus piernas, de mi piel. Arbolean las hojas y hablan así con un nuevo atardecer. Cuando tus ojos se cierren, caerá la noche y solo veré las lineas de tu figura con la ceguera de mis recuerdos.
Amor 77
Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.
Claramente y sin darme cuenta, estoy plagiando a Cortazar. Perdón, pero, me haces sentir tan yo. Sí, le estoy hablando a tu espíritu que anda por mis libros, mis manos y alma.
Claramente y sin darme cuenta, estoy plagiando a Cortazar. Perdón, pero, me haces sentir tan yo. Sí, le estoy hablando a tu espíritu que anda por mis libros, mis manos y alma.
Un día mas, un mes mas y Primavera
mi piel transpira manchas de colores
manchas de algo que fue
y se rompió
como un vidrio de mosaicos eternos
o una plancha de caramelo medio amargo
o la rama de aquel árbol que tratamos de trepar
y no alcanzamos
el tiempo corría
nos apuraba
y nos bajamos
y cada uno camino para su lado, sin mirarse.
Un día mas
y música mala
porque, la buena te hace pensar
y acá pensar es lo de menos
hay que ducharse, vestirse
agarrar el pedazo de delineador barato que te queda
pasártelo por los ojos rápido tratando de no lastimarte
pero lastimándote
y salir al vacío de un día normal.
mi piel transpira manchas de colores
manchas de algo que fue
y se rompió
como un vidrio de mosaicos eternos
o una plancha de caramelo medio amargo
o la rama de aquel árbol que tratamos de trepar
y no alcanzamos
el tiempo corría
nos apuraba
y nos bajamos
y cada uno camino para su lado, sin mirarse.
Un día mas
y música mala
porque, la buena te hace pensar
y acá pensar es lo de menos
hay que ducharse, vestirse
agarrar el pedazo de delineador barato que te queda
pasártelo por los ojos rápido tratando de no lastimarte
pero lastimándote
y salir al vacío de un día normal.
31/10/10
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